jueves, 6 de octubre de 2016

Humo, fuego y evolución



Cuando nuestros ancestros aprendieron a manejar el fuego, la vida se les volvió más fácil y llena de beneficios.  Poder reunirse al lado de una hoguera no sólo les daba calor y luz, sino protección. Lo usaron para cocinar, lo que les proporcionaba más calorías que el comer crudo, pues facilitaba el masticar y la digestión. Alrededor del fuego se contaron historias, forjadoras de las tradiciones culturales.

Pero hubo problemas también. Algunas veces el humo les quemó los ojos y les enfermó los pulmones. La comida podía tener una capa de hollín, riesgo para algunos tipos de cáncer.

Mucho se ha investigado sobre los efectos beneficiosos que el cocinar tuvo sobre la biología humana. Menos estudiados son los efectos negativos que el uso del fuego tuvo en aquellos humanos primitivos y cómo estos debieron adaptarse. Esto ha dejado durante mucho tiempo sin respuesta la pregunta: ¿cómo exactamente los efectos dañinos del fuego forjaron nuestra evolución? [...] Josefina Cano / ciertaciencia


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