viernes, 28 de marzo de 2014

El parto neandertal: un viaje con menos curvas que el nuestro


Debido a la relación de tamaños que existe entre la cabeza y los hombros del feto y el anillo óseo de la pelvis materna, el bebé ‘sapiens’ tiene que realizar una operación de rotación y giro al nacer que hace que el parto de nuestra especie sea complejo y doloroso. / Gabriela Delgado.

Por Antonio Rosas.

El lugar que ocupan los neandertales en el imaginario colectivo ha cambiado bastante en los últimos años. Del ser tosco y primitivo descrito en el siglo XIX,  la reciente posibilidad técnica de secuenciar el genoma neandertal (es decir, de analizar el ADN de esa especie) y las actuales líneas de investigación en paleoantropología han permitido saber que este ‘familiar’ del Homo sapiens tenía ya la capacidad de hablar y presentaba un aspecto distinto al representado hasta hace poco: los restos fósiles hallados en el yacimiento de El Sidrón (Asturias) ‘hablan’ de individuos pelirrojos, de cuerpo robusto y emparentados entre sí.

No será la última vez que hablemos de estos seres enigmáticos de los que parece que nos queda bastante por saber, pero hoy nos queremos centrar en un aspecto muy concreto: el parto neandertal. Un reciente estudio basado en técnicas de reconstrucción 3D ha demostrado que el alumbramiento de los neandertales tendría unas características algo distintas a las de la especie humana actual. [...]  blogs.20minutos.es