sábado, 15 de marzo de 2014

Un testigo de la vida en la sierra de O Courel tras la Edad de Hielo

Hace cuatro años apareció en la zona el único fósil gallego del Mesolítico

Huesos humanos descubiertos en la Cova do Uro. udc

En marzo del 2010 se dio a conocer el descubrimiento -por parte de investigadores el instituto geológico Isidro Parga Pondal- de un conjunto de restos humanos prehistóricos en la Cova do Uro, en el límite de los municipios de Folgoso do Courel y Pedrafita do Cebreiro. La datación con carbono 14 asignó a estos huesos una edad de entre 8.000 y 9.000 años. Durante un tiempo, este fue el fósil humano más antiguo conocido en Galicia. El récord le fue arrebatado el año pasado por un diente infantil de 17.000 años descubierto en la cueva de Valdavara (Becerreá), pero el hombre de la Cova do Uro sigue ofreciendo un valor científico excepcional.

Al cabo de cuatro años, el fósil de O Courel continúa siendo el único resto humano hallado en Galicia del periodo conocido como Mesolítico, una etapa de gran interés en la que se produjo el tránsito de las sociedades de cazadores-recolectores del Paleolítico a las de agricultores y pastores del Neolítico. El hombre de Cova do Uro es por ahora el representante más occidental de ese periodo prehistórico en el norte de la Península. Otros fósiles humanos de esa época se localizaron en yacimientos de León, Asturias, Cantabria, el País Vasco y Navarra.

Según explica el geólogo Juan Ramón Vidal Romaní, director del instituto Parga Pondal, en los tiempos en que vivió el hombre de Cova do Uro el paisaje de las montañas de O Courel guardaba mucho parecido con el actual, pero también era bastante diferente. Aunque el clima era algo más frío que ahora, hacía ya unos 5.000 años que se habían fundido los glaciares que existieron en las partes más altas de la sierra durante la última Edad de Hielo. La vegetación, que desapareció casi por completo en las etapas de frío más extremo, había vuelto a colonizar el territorio y -según indica el registro de pólenes fósiles- ya existían importantes masas boscosas formadas por abedules, avellanos y otras especies.

Osos, jabalíes y ciervos

La fauna, prácticamente ausente durante la glaciación, también había vuelto a ocupar la sierra y los fósiles hallados en las cuevas de la zona indican que entre las especies de mayor tamaño estaban los osos pardos, los ciervos y los jabalíes. El gran oso de las cavernas, que vivió en la zona en épocas anteriores, ya estaba extinguido por entonces.

Los investigadores creen por otra parte que en la sierra apenas había habitantes humanos en esa época. «Todo indica que la zona estaba despoblada y que los grupos humanos eran poco numerosos y se concentraban en los valles y las tierras bajas, donde la presión demográfica sería muy escasa», explica Vidal Romaní. «En esos territorios la caza seguramente era abundante y no habría mucha necesidad de ir a buscar otros recursos en las tierras altas», añade. El hombre de Cova do Uro fue posiblemente un individuo aislado que murió de forma accidental cuando recorría una zona que en aquellos tiempos debía de estar totalmente deshabitada y que quizá se internó en esas tierras solitarias en busca de piezas de caza.

A la espera de un análisis genético

La genetista Gloria González Fortes trabaja desde hace tiempo en la secuenciación del ADN de los huesos de Cova do Uro, junto con la de otros restos humanos prehistóricos -pero mucho más recientes- localizados en los yacimientos de Cova Eirós (Triacastela), Valdavara (Becerreá) y Pala do Rebolal (Rubiá, en la provincia de Ourense). La edad de estos otros fósiles oscila aproximadamente entre los 5.400 y los 3.100 años. El trabajo todavía no ha concluido, pero se espera que los resultados puedan darse a conocer en un plazo más o menos breve...  lavozdegalicia.es


Actualización 30-03-15: El fósil humano de la Cova do Uro, en O Courel, pertenece a una mujer
Es el primer individuo femenino del Mesolítico encontrado en la península


Hace ahora cinco años, en marzo del 2010, se dio a conocer el hallazgo de un esqueleto humano prehistórico en una cueva de la sierra de O Courel. Las dataciones por radiocarbono que realizaron por entonces los investigadores del Instituto Universitario de Xeoloxía de A Coruña le asignaron provisionalmente una antigüedad aproximada de entre 8.000 y 9.000 años. Por un tiempo fue el fósil humano más antiguo conocido en Galicia, categoría que perdió en el 2013 con el hallazgo de un diente infantil de 17.000 años en la cueva de Valdavara, en Becerreá. Pero los últimos análisis realizados sobre estos restos le han conferido otra singularidad: los huesos pertenecen a una mujer. Se trata del primer fósil humano femenino del período Mesolítico -la época de transición entre el Paleolítico y el Neolítico- que se ha descubierto en la península ibérica.

Por otro lado, los científicos han calibrado recientemente los análisis de carbono-14, obteniendo una datación más precisa de estos restos humanos. Su antigüedad se cifra ahora en torno a los 9.300 años.

Otra peculiaridad de este hallazgo es que los huesos humanos aparecieron junto a los primeros fósiles de uro -el antiguo toro salvaje europeo- descubiertos en el noroeste ibérico, lo que ha dado nombre a la cueva. Los restos son de tres ejemplares diferentes y su antigüedad es similar a la de la mujer. Todo parece indicar que todos ellos fueron a parar accidentalmente al interior de la gruta debido a un desplome natural del terreno...


Actualización 08-04-15: Forasteros prehistóricos de origen misterioso en la sierra de O Courel
Los fósiles de la Cova do Uro pueden dar un giro a la prehistoria gallega

Foto: ECDC

El hallazgo en una cueva de la sierra de O Courel de un fósil humano y los restos de tres uros o toros salvajes -todos de unos 9.300 años antigüedad- puede suponer, según los especialistas, un gran avance en el estudio de una época apenas conocida de la prehistoria gallega. Uno de los aspectos más destacados de este descubrimiento es el de la procedencia de este individuo -que según se dio a conocer recientemente, era una mujer- y de los animales, ninguno de los cuales parece ser nativo de la zona.

Según explica la paleóntologa Aurora Grandal, que dirige la investigación, para determinar el origen de estos restos se utilizó un tipo de análisis que detecta en los huesos la presencia del estroncio, un elemento químico parecido al calcio. Con este método se puede rastrear la huella de los minerales propios de una determinada zona -absorbidos a través de la alimentación- y saber si un ser vivo es oriundo de esa área geográfica. En este caso se hizo además una comparación con unas conchas de caracol halladas en la misma cueva. «Como son animales con muy poca movilidad, sin duda son nativos de esa zona, por lo que sirvieron para realizar un análisis contrastado», explica Grandal.

Procedencia sin determinar

El estudio reveló que la mujer y los uros, al contrario de los caracoles, no se criaron en este territorio, donde predomina la roca caliza, y que proceden de alguna región granítica que de momento no se pudo determinar. Los análisis genéticos que se realizan ahora con los fósiles podrían dar más pistas acerca de su origen y tal proporcionen algunas sorpresas.

Los investigadores señalan a este respecto que las poblaciones europeas de esa época posterior a la glaciación -el Mesolítico-, quedaron reducidas al mínimo, casi al borde de la extinción. Además de escasos, los grupos humanos fueron genéticamente muy uniformes, aunque estuviesen separados por grandes distancias. Un ejemplo notable de ello lo proporcionó el análisis genético de otro fósil humano de ese período hallado recientemente en León -el hombre de La Braña, de 7.000 años-, que resultó tener un ancestro común con una población prehistórica de la región del lago Baikal, en Siberia. La secuenciación del ADN del fósil de O Courel, por lo tanto, podría desvelar también algún parentesco con poblaciones geográficamente lejanas.

Otro aspecto de gran importancia en este estudio es la posibilidad de que exista una relación directa entre la mujer y los animales. El análisis genético ha demostrado que los tres uros tienen diferentes orígenes, por lo que podrían haber sido reunidos por influencia humana. En caso de que se trate de un indicio de pastoreo, sería uno de los casos más antiguos registrados en todo el continente. Aunque no hay un consenso científico en cuanto a los orígenes de la domesticación de animales en Europa, actualmente se cree que las prácticas agrícolas y ganaderas empezaron a extenderse por el territorio continental hace alrededor de 8.500 años.

2 comentarios:

salaman.es dijo...

Actualización: El fósil humano de la Cova do Uro, en O Courel, pertenece a una mujer

salaman.es dijo...

Actualización: Forasteros prehistóricos de origen misterioso en la sierra de O Courel