miércoles, 18 de junio de 2014

Un desprendimiento fue vital para conservar la cueva ritual de Praileaitz

El desprendimiento de una enorme piedra de varias toneladas, que bloqueó la entrada a la cueva de Praileaitz en Deba, fue crucial para preservar intacto este yacimiento prehistórico, un enclave único Europa por su uso como lugar ritual por los humanos prehistóricos durante miles de años.

EFE. Así lo ha revelado hoy el director de las excavaciones, Xabier Peñalver, quien, en una rueda de prensa celebrada hoy en Donostia, ha compartido con los periodistas su hipótesis sobre los excepcionales hechos ocurridos hace diez mil años en esta gruta y que han permitido a los arqueólogos recuperar, en su propio contexto, una inusual colección de artefactos simbólicos poco habituales en otros yacimientos.

Hasta el momento, los investigadores han encontrado esta caverna elementos tan especiales como un hogar de hace 10.000 años bajo el que había 200 caracolas marinas, una excepcional colección de collares elaborados a partir de piedras negras pulidas de hace 15.500 años, un colgante de piedra con forma de silueta femenina de la misma época, y una serie de pinturas con formas geométricas de hace probablemente 18.000 años, entre otros objetos y restos de fauna.

Al hilo de estos hallazgos los investigadores aventuraron que la gruta pudo ser utilizada probablemente en algún momento del Magdaleniense Inferior (hace 15.500 años) por un único individuo, tal vez un chamán, una tesis cada vez más reforzada por excavaciones desarrolladas con posterioridad.

En la rueda de prensa que ha ofrecido hoy para presentar una nueva publicación sobre la cueva, Peñalver ha ido un paso más allá y ha expuesto el hecho que habría permitido preservar hasta nuestros días un lugar tan excepcional y que, según ha explicado, se debió al desprendimiento de una piedra "inmensa" que bloqueó parcialmente la entrada a la cueva y que fue retirada "con mazo y cincel" por los arqueólogos.

Durante su comparecencia, el arqueólogo ha especulado con el momento en el que la piedra se desprendió de la pared, junto al lugar en el que el chamán tenía su fogata y un asiento de piedra que utilizaba habitualmente, y destrozó la carne de varios animales que tenía para su consumo así como varios colgantes que había en el lugar.

7/14. Trabajos en la cueva de Praielaitz. / JOSE MARI LOPEZ

A juicio del experto, el bloque cayó mientras el chamán se encontraba fuera, porque no se han localizado restos humanos en el lugar, y le obligó a abandonar unos materiales tan "excepcionales" como los encontrados en Praileaitz, que en la actualidad sigue amenazada por su emplazamiento en una cantera aún en explotación.

Una "tortura" para los arqueólogos contra la que hoy Peñalver ha reclamado una mayor preservación para la cueva, que cuenta con una protección de 50 metros de distancia que, en su opinión, resulta "insuficiente" y conlleva "un riesgo enorme" porque se dice que está protegida pero, según ha dicho, lo está "hasta que un día, con una voladura -de la cantera-, aparezca un boquete" en la caverna.

A su entender, "estamos jugando con fuego" con una protección que el anterior Gobierno Vasco fijó en 65 metros y que el nuevo "ha vuelto a reducir a 50", algo que ha calificado de "aberrante", ya que la gruta esta llena de galerías colmatadas de sedimentos que "no pueden venir de la entrada principal" sino de otro acceso aún por descubrir y que podría no encontrarse fuera de la zona de protección. deia.com

Link 2: Presentado el libro 'La cueva de Praileaitz I' (Fotos)
La Diputación Foral de Gipuzkoa destina 150.000 euros a las excavaciones arqueológicas que se han iniciado o están a punto de comenzar en veinticinco puntos. La mayor partida corresponde a Praileaitz I, con 30.000 euros. Respecto a este enclave este miércoles se ha presentado el último volumen de la colección foral sobre arqueología 'La cueva de Praileaitz I', escrito por el arqueólogo Xavier Peñalver, en el que se recogen en 300 páginas y más de 250 ilustraciones los resultados de doce años de excavaciones en uno de los lugares más importantes, desde el punto de vista arqueológico, de Gipuzkoa.

Peñalver ha especificado que el libro tiene carácter divulgativo. «Aunque es denso, no se trata de una memoria científica que saldrá en un año. Es el fruto de la investigación que veinte equipos procedentes de diez países hemos realizado hasta 2012». Quedan fuera las nuevas líneas de investigación abiertas tras los descubrimientos realizados después de ese año y que sitúan algunos estratos de la cueva en el Paleolítico medio con una antigüedad que comprende entre 35.000 y 75.000 años.

Respecto a las excavaciones financiadas por la Diputación, además de la de Praileaitz, que se iniciará el próximo 1 de julio, destacan las de Munoaundi,—que se va a centrar en la zona de residencia–, el castillo de Aitzorrotz –posiblemente de la Edad de Hierro–, Irikaitz –uno de los pocos yacimientos del Paleolítico Inferior del País Vasco–, o Lezetxiki –con restos de fauna de hace cerca de 150.000 años–.