viernes, 18 de julio de 2014

Diecinueve años de fructíferas excavaciones en Lezetxiki

Diecinueve años después de que dieran comienzo las campañas de excavaciones en el yacimiento de Lezetxiki, los hallazgos continúan siendo fecundos.

Hallazgos. El equipo de trabajo, dirigido por el profesor Arrizabalaga, ha recogido diverso material que será analizado y estudiado. / O.C.F.

La campaña de esta edición ha sido fructífera ya que la superficie de excavación se ha ampliado en uno de sus laterales y ha ganado en profundidad. «Hemos entrado en unos niveles que están muy bien conservados; la cueva se conserva en mejores condiciones y el material de ella también. Los restos no sólo son de osos. Se intensifica la presencia y actividad humana y cada vez se nota una actividad más intensa de los seres humanos, que cazan, que vienen con las presas aquí, hay huesos que aparecen quemados, y otros muchos que aparecen hendidos para extraer la médula ósea que para ellos era muy nutritiva», apuntó el profesor de la UPV y miembro de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, Álvaro Arrizabalaga.

Entre los materiales encontrados este año destacan restos de fuego y comida, huesos de animales como el oso cavernario e industria lítica. «Curiosamente la pasada campaña, la 18, y la actual, que es la 19, han sido para nosotros y para nuestra sorpresa, las más ricas. Se supone que debería ir descendiendo la densidad del yacimiento pero lo que nos pasa es al revés. Ahora mismo estamos empezando a excavar en el nivel U que calculamos que estará en 180.000 o 200.000 años aunque eso todavía está por confirmar», manifestó Arrizabalaga.

Una veintena de estudiantes

Un verano más, una veintena de estudiantes de Geología, Historia y Arqueología, han trabajado en la cueva, codo con codo, desde el pasado 30 de junio, y culminan mañana esta experiencia, bajo la dirección de Arrizabalaga. Mientras unos, como Javier Somoza, es el primer año que acuden a Lezetxiki, otros como Eder Domínguez y Alejandro Prieto, ya llevan desempeñando estos trabajos en el yacimiento arrasatearra desde hace seis años, algo que califican como «una experiencia muy positiva», y que combinan con otras excavaciones en otros municipios como Azpeitia o Abadiño.

Los trabajos que se realizan en Lezetxiki parecen no tener fin. En palabras de Arrizabalaga «todavía quedan campañas por realizar porque sedimento queda seguro. Sabemos que tenemos por debajo de esto como mínimo un metro o más, lo cual significaría según la media de la velocidad de crucero de las excavaciones, unos dos años más como mínimo».

El yacimiento continúa a día de hoy sin contar con la protección legal que brinda la Ley de Patrimonio Cultural vigente desde 1990, a pesar de que se han cursado diferentes solicitudes desde 1991 para que se proteja la cueva; la última, en noviembre de 2011, apoyada por Aranzadi, el Ayuntamiento, la Diputación y Arrasate Zientzia Elkartea. «La primera solicitud se realizó en el año 97, y luego se han hecho varias más; la última hace dos años. Yo casi ya he tirado la toalla, porque tengo la sensación de que no va a llegar, al menos próximamente», indicó Arrizabalaga.

En 1956

Fue en 1956 cuando Joxe Miguel Barandiaran comenzó su trabajo en las excavaciones, descubriendo en Lezetxiki el resto humano más antiguo de Euskal Herria, el húmero de una mujer, en 1964.
Además, dos dientes neandertales, fósiles de osos de las cavernas, bisontes, cabras montesas, los restos de un macaco de berbería, uno de los últimos monos que habitaron en Europa y un ratón de abedul (sicista betulina) son ejemplos de la nutrida lista de hallazgos que avalan la importancia del yacimiento arrasatearra. O.C. FERNÁNDEZ / diariovasco.com