lunes, 6 de octubre de 2014

Investigadores sevillanos descubren que los preneandertales «cocinaban»


Extracción de muestras en el yacimiento la Cueva del Ángel

Los fósiles estudiados por expertos de la Hispalense pertenecen a la Cueva del Ángel, en Lucena, Córdoba

El hombre prehistórico «cocinaba». Esta es una de las tesis a la que apunta la investigación llevada a cabo por expertos del grupo Mineralogía y Geoquímica Ambiental y de la Salud de la Universidad de Sevilla. Un trabajo que ha sido publicado por la revista Journal of Archaeological Science.
 
Los participantes en esta investigación han estudiado los huesos fósiles hallados en la Cueva del Ángel, sitos en la localidad cordobesa de Lucena. Tras su estudio, la conclusión a la que han llegado ha sido que estos huesos fueron quemados en lo que todo parece apuntar, era «una gran estructura de combustión», según los investigadores.

Alrededor de ella los preneandertales «despedazaban a los animales cazados para su consumo, por lo que se puede decir que los ‘cocinaban’».

Así lo explica la investigadora principal del proyecto, Guadalupe Monge, quien relata que «los cambios de coloración fueron la primera pista de que los huesos habían sido quemados». Cuando los huesos se queman, aclara la experta, «su color cambia: primero a amarillo ocre muy intenso, luego a diferentes tonalidades de marrón oscuro, a gris, y, por último, si sufren calcinación completa, se quedan de color blanquecino».

Huesos quemados

Los huesos hallados en Lucena mostraron colores marrones y algunos de ellos grises, pero sin llegar al blanco. Por ese motivo, los investigadores concluyeron que no se alcanzaban temperaturas demasiado extremas.

Posteriormente, el estudio mineralógico confirmó que, efectivamente, los huesos habían sido quemados y que la horquilla de temperaturas que habían alcanzado (650-700 grados) coincidía con los cambios de color observados.

El siguiente paso del que se percataron los investigadores fue que los restos se vieron cubiertos por sucesivas capas de carbonato cálcico que goteaba del techo de la cavidad en la que se encontraban. Esto indica que, después de su enterramiento, siguieron durante mucho tiempo en el interior de esa cavidad.
 
Aunque se han encontrado huesos quemados en otros lugares del país, lo novedoso de este yacimiento arqueológico es, por un lado, «la gran potencia de sedimentos que presentan los huesos quemados, que de confirmarse la estructura de combustión in situ, sería la mayor encontrada hasta estos momentos».

El hogar más antiguo

Así lo explica Monge, quien destaca que, por otro lado, esta investigación es importante por «la antigüedad de los restos». Según relata la investigadora de la Universidad de Sevilla, esta antigüedad «podría situarnos ante el hogar más antiguo de nuestro país, si las dataciones que actualmente están en marcha así lo confirmaran».

Y es que, estudios llevados a cabo con anterioridad en la Cueva del Ángel afirman que estos restos fósiles pertenecen a una edad comprendida entre los 427.000 y los 130.000 años.
 
Hasta ahora, el hogar más antiguo datado en España corresponde al yacimiento valenciano de Cova de Bolomor (228.000 años), por lo que, de confirmarse las dataciones en la Cueva del Ángel, éste sería un gran descubrimiento.

Quemados 'in situ'

También investigaciones anteriores apuntaron a que la mayoría de los huesos pertenece a grandes herbívoros que fueron consumidos por el hombre prehistórico.

El siguiente paso que toca dar en la investigación, y en el que, según los expertos, ya se ha avanzado bastante, es el estudio mineralógico de los sedimentos que forman el depósito arqueológico.
 
Con ello se pretende determinar si los huesos se quemaron en alguna parte y posteriormente fueron colocados allí por el hombre prehistórico, o bien si se quemaron in situ. «Si los sedimentos que rodean y engloban los huesos aparecen también quemados, eso confirmaría la hipótesis de la existencia de una gran estructura de combustión en el yacimiento», explica Monge.

Los miembros de este grupo colaboran además en varios proyectos con los equipos de investigación de Atapuerca, Gibraltar y Orce. E. FUENTES / sevilla.abc.es/

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