lunes, 21 de septiembre de 2015

¿Cómo empezamos a beber leche?


  • Hace menos de 10.000 años apareció una mutación que permitió al hombre recuperar la capacidad que había perdido para digerir la leche durante toda su vida
  • Hace 4.000 años, los pobladores de la Península Ibérica no toleraban la leche
Hace 10.000 años, nuestra relación con la leche era similar a la de otros mamíferos. Este rico alimento debía alimentar durante sus primeros años de vida a las crías hasta que fuesen más o menos independientes de la madre. Después, los niños abandonaban el pecho para comer como el resto de la tribu y dejarlo libre para nuevos bebés. Para asegurar que eso sucediese y los mayores no se quedasen enganchados a las mamas, la evolución favoreció el apagón del gen que produce la lactasa, la enzima intestinal que permite digerir la lactosa, el principal nutriente de la leche. A partir de ese momento, beber leche suponía ganarse un dolor de estómago o incluso una peligrosa diarrea.

Pero al final de la última glaciación, los humanos habían decidido comer la fruta del árbol prohibido, aventurarse fuera del paraíso y empezar a jugar con las reglas de la madre naturaleza. Poco a poco fueron seleccionando los animales más dóciles para comer su carne, utilizar su piel o, al cabo de un tiempo, aprovechar su leche. Aunque el organismo de aquellas personas aún no podía digerir aquel alimento para crías, se dieron cuenta de que cuando se fermentaba para convertirse en yogur o queso mantenía sus propiedades nutritivas sin producir problemas digestivos. [...] EL PAÍS