martes, 2 de febrero de 2016

El Abrigo de Atxoste fue utilizado por los alaveses en el mesolítico y el neolítico


Paraje de las cuevas de Atxoste.

El abrigo de Atxoste, en Vírgala Mayor, fue utilizado durante más de 10.000 años por los humanos: tanto en el Mesolítico, cuando eran cazadores-recolectores, como en el Neolítico, cuando ya eran productores. Analizando las huellas halladas en el utillaje lítico del yacimiento, un investigador de la UPV/EHU ha deducido que Atxoste fue, en ambos periodos, un lugar de ocupación de larga duración, pero nunca llegó a ser un alojamiento fijo.

Los abrigos —cuevas naturales poco profundas situadas en rocas, y, a menudo, al pie de las mismas— eran muy utilizados por los grupos humanos cazadores-recolectores. Concretamente, elegían aquellos abrigos que tenían recursos al alcance, y hacían estancias para explotación del medio animal y vegetal. Por ejemplo, el abrigo de Atxoste, en Álava, se encuentra a 12 metros del río, en la parte baja del valle, pero muy cerca de la media montaña de la cuenca. “Debido a esta ubicación estratégica, los habitantes del abrigo podían explotar diversos recursos, en el Mesolítico, es decir, cuando los humanos eran cazadores-recolectores”, explica Unai Perales, investigador del Departamento de Geografía, Prehistoria y Arqueología de la UPV/EHU.

Una vez entrado el Neolítico, cuando los humanos se convirtieron en productores, dejaron de lado la mayoría de estos abrigos. El paso a otro tipo de vida les llevó a ocupar el espacio de otra manera: empezaron a cultivar la tierra, a cuidar animales domesticados, etc. Concretamente, en esta zona, han encontrado 10-12 abrigos que fueron ocupados en el Mesolítico, “e incluso cuando el Neolítico estaba bien establecido en la zona, los humanos siguieron utilizando Atxoste. Eso demuestra que era un asentamiento importante, o rentable”, remarca el investigador.

Durante su tesis doctoral, ha realizado un análisis traceológico del yacimiento de Atxoste, es decir, ha analizado restos de útiles líticos encontrados en el yacimiento, desde el punto de vista de su utilización. “El uso que se le da a cada útil deja una huella específica en el mismo. Por tanto, analizando estas huellas, puede deducirse para qué y cómo utilizaban cada útil”, ha explicado Perales. Ha investigado, sobre todo, herramientas de pedernal, muy utilizado por los humanos del Mesolítico y del Neolítico. Analizó mediante lupa las principales marcas, y, después, realizó un análisis más minucioso utilizando un microscopio. [...] gasteizhoy.com/


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