lunes, 8 de febrero de 2016

El mordisco humano del Australopithecus sediba


Cráneo fosilizado de Australopithecus sediba y modelo de un mordisco simulado en sus premolares. Los colores «cálidos» indican las regiones de alta tensión, y los «fríos», los de baja tensión - Brett Eloff /Lee Berger / Universidad de Witwatersrand

  • Investigadores niegan que este homínido de hace 2 millones de años fuera capaz de comer cortezas o troncos como los chimpancés: se habría dislocado la mandíbula 
  • El hallazgo hace más «humana» a esta intrigante especie de rasgos mezclados  
El Australopithecus sediba es un diminuto y desgarbado homínido que vivió hace unos 2 millones de años en el sur de África. Desde su descubrimiento en 2008, se le ha considerado un posible ancestro o pariente cercano del género Homo, al que pertenece nuestra propia especie, el sapiens, por su intrigante mezcla de rasgos humanos y simios. En 2012, una investigación añadía un nuevo dato que complicaba aún más la fotografía de esta extraña criatura. Investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania) sugerían que el A. sediba era capaz de comer alimentos duros, como cortezas, frutos y troncos de árboles, al igual que los chimpancés de hoy en día en la sabana africana. Ahora, un nuevo estudio llevado a cabo por la Universidad de Washington en St. Louis (EE.UU.) y la de Witwatersrad en Sudáfrica muestra que ese pequeño ser no tenía la mandíbula ni la estructura dental necesarias para mantener semejante dieta. Es más, si lo hubiera intentado, se habría dislocado la mandíbula. Esa incapacidad lo asemeja más a nosotros.

El estudio, publicado en la revista Nature Communications, describe las pruebas biomecánicas realizadas sobre un modelo basado en el cráneo fósil de un ejemplar de Australopithecus sediba recuperado en la cueva de Malapa, a unos 40 km al oeste de Johannesburgo, en Sudáfrica. Los métodos biomecánicos utilizados son similares a los que emplean los ingenieros para probar si los aviones, automóviles, piezas de maquinaria u otros dispositivos son lo suficientemente fuertes para evitar la rotura durante el uso.

Los australopitecinos aparecieron en el registro fósil hace unos 4 millones de años, y aunque compartían con el ser humano algunos rasgos como la capacidad de caminar sobre dos piernas, la mayoría carecían de otras características humanas como un gran cerebro, caras planas con pequeñas mandíbulas y dientes, y el uso avanzado de las herramientas. [...] abc.es/

Link 2: Early human ancestor didn't have the jaws of a nutcracker: Biting too hard would have dislocated jaw of Australopithecus sediba -- ScienceDaily