viernes, 22 de abril de 2016

Debate Erupts over Strange New Human Species


Hand, skull and foot bones from Homo naledi—a newly discovered human species—are part of a vast collection of fossils recovered from Rising Star Cave in South Africa. Credit: Kate Wong

Skeptic challenges notion that small-brained Homo naledi deliberately disposed of its dead

April 8, 2016. When scientists unveiled the fossil remains of a newly discovered human species from South Africa called Homo naledi last September, the find electrified audiences around the world. It was an astonishing haul: some 1,550 specimens representing at least 15 individuals, recovered over just a few weeks of intensive excavation from the Rising Star Cave system outside Johannesburg. But it was the researchers’ favored explanation for how the remains ended up in the cave, more than the fossils themselves, that captured the public imagination and jolted the paleoanthropology community. They proposed that this creature—whose geologic age is unknown but who was clearly primitive; it had a brain the size of an orange—had deliberately disposed of its dead there. Many experts consider this behavior exclusive to our own far brainier species, H. sapiens.

Now an outside researcher has published the first formal critique of that provocative interpretation of the remains in a scientific journal. Members of the team that made the discovery dispute her claims, but other observers think that some of her criticisms are valid—and that the team has yet to make a convincing case that H. naledi deliberately disposed of the bodies in the cave.

Cavers discovered the H. naledi fossils in a chamber some 10 meters underground in Rising Star. To reach this inner sanctum, named the Dinaledi chamber, they squeezed through passages less than 25 centimeters across and climbed steep, jagged rocks in what would have been pitch darkness if not for their headlamps. How, the researchers wondered, did the fossils end up in such a remote part of the cave system? [...] Scientific American

Link 2: Estalla debate sobre una nueva y extraña especie humana


En septiembre, cuando los científicos develaron los restos fósiles de una especie humana recién descubierta en Sudáfrica llamada Homo naledi, el sorprendente hallazgo electrizó a todo el mundo: 1.550 ejemplares representando a por lo menos 15 individuos, recuperados durante unas pocas semanas de excavación intensiva en el sistema de cuevas de Rising Star a las afueras de Johannesburgo. Pero fue la explicación de los investigadores sobre cómo terminaron los restos en la cueva, más que los fósiles mismos, la que capturó la imaginación pública y sacudió a la comunidad de paleoantropólogos.

Los científicos propusieron que esta criatura — cuya edad geológica es desconocida pero que es claramente primitiva y tenía un cerebro del tamaño de una naranja — deliberadamente había colocado a sus muertos allí. Muchos expertos consideran que este comportamiento es exclusivo de nuestra propia especie, la del cerebro grande, H. sapiens.

Ahora, una investigadora que no es parte del estudio original, ha publicado la primera crítica formal en una revista científica de esa provocadora interpretación de los restos. Los miembros del equipo que hizo el descubrimiento refutan sus reclamos, pero otros observadores piensan que algunas de sus críticas son válidas, y que el equipo aún tiene que presentar un caso convincente de que H. naledi deliberadamente disponía de los cuerpos en la cueva.

Los fósiles de H. naledi fueron descubiertos por espeleólogos en una cámara a 10 metros bajo tierra en Rising Star. Para llegar a este santuario, llamado la cámara de Dinaledi, los exploradores tuvieron que reptar por pasajes de menos de 25 centímetros de anchura y subir por rocas empinadas y cortantes, sus linternas iluminando la más profunda oscuridad. ¿Cómo, se preguntaban los investigadores, terminaron los fósiles en una parte tan remota del sistema de cuevas? ...