martes, 2 de agosto de 2016

Tras la pista de los primeros cocineros


Imagen que muestra marcas producidas por humanos al consumir carne en el experimento llevado a cabo en esta investigación / Antonio J. Romero. (Foto: UPV/EHU)

Una investigación de la UPV/EHU sienta las bases con las que se pueden diferenciar huesos de yacimientos consumidos por humanos de los consumidos por animales 

Una investigación experimental encabezada por Antonio J. Romero del Departamento de Geografía, Prehistoria y Arqueología de la UPV/EHU, y publicada en Journal of Archaeological Science: Reports, ha demostrado que las mordeduras humanas de huesos tienen características distintivas que permiten diferenciarlas de las producidas por otros animales, y que el cocinado previo de la carne influye en la aparición de estas marcas. Este estudio aporta valiosas conclusiones para el análisis de restos de comida encontrados en yacimientos.

Los yacimientos arqueológicos hablan de la vida cotidiana de las gentes de otros tiempos. Sin embargo, saber leer esta realidad no suele ser algo sencillo. Conocemos que las sociedades del Paleolítico vivían de la caza y la recolección, pero los huesos que se encuentran en los asentamientos prehistóricos no siempre son desperdicios de comida de las sociedades que allí vivían. O no sólo son eso. Este tipo de gentes eran nómadas y solían moverse constantemente por el territorio, por lo que sería habitual el merodeo de otros depredadores, como hienas o lobos, en busca de las sobras de comida de los humanos. O incluso, en determinado momento, los carnívoros podrían utilizar como refugio una cueva abandonada por las gentes de la Prehistoria y criar allí a sus cachorros, introduciendo huesos de los animales capturados para alimentarlos. Estos depredadores solían morder los huesos, dejando en ellos improntas de sus dientes. [...] UPV/EHU


Tracking down the first chefs - UPV/EHU  
A piece of research by the UPV/EHU-University of the Basque Country establishes the bases that can be used to differentiate between bones eaten by humans and those eaten by animals among the bones found on archaeological sites

A piece of experimental research led by Antonio J. Romero at the UPV/EHU's Department of Geography, History and Archaeology and published in the Journal of Archaeological Science: Reports, has shown that human bites on bones have distinctive features allowing them to be differentiated from the bites made by other animals, and that cooking the meat in advance influences the appearance of these marks. This study provides valuable conclusions for analysing food remains found on sites.

Archaeological sites speak about the everyday lives of people in other times. Yet knowing how to interpret this reality does not tend to be straightforward. We know that Palaeolithic societies lived on hunting and gathering, but the bones found in prehistoric settlements are not always the food leftovers of the societies that lived in them. Or they are not exclusively that. Peoples of this type were nomads and used to be constantly on the move across the territory, so other predators, such as hyenas or wolves, lurking around in search of food remains left by humans would be a common occurrence. Or even at a specific moment, carnivores could have sheltered in a cave abandoned by Prehistoric peoples and there raise their puppies and bring in the bones of the animals caught to feed them. These predators used to bite the bones leaving their teeth marks on them...