viernes, 7 de marzo de 2014

En busca de las murallas de Jericó

Kathleen Kenyon no encontró rastro de los muros cuyo derrumbe milagroso narra la Biblia, pero a cambio sacó a la luz la ciudad más antigua del mundo

3/5. Vista aérea de Tell-El Sultán, la antigua Jericó.
La bíblica ciudad de Jericó, situada en la actual Cisjordania, fue objeto de excavaciones arqueológicas desde mediados del siglo XX. En los años treinta, el arqueólogo John Garstang creyó identificar los muros derribados a la llegada de los israelitas liderados por Josué, tal y como se narra en el Antiguo Testamento. Con sus métodos de trabajo mucho más precisos, Kathleen Kenyon demostró que se había equivocado. Pero además descubrió que el origen de la ciudad se remontaba a la prehistoria, a una fase del neolítico en la que todavía no se había inventado la cerámica. Como ella afirmó, se trataba de la ciudad más antigua del mundo. [... ] elcorreo.com/