viernes, 13 de febrero de 2015

El Principado redistribuirá el cupo de visitas a Tito Bustillo a lo largo de todo el año

La cueva de Coímbre se abrirá al público todo el año y a demanda, pero sólo se podrá ver el bisonte grabado en la entrada y el vestíbulo

cueva de Coímbre

El régimen de visitas de la cueva de Tito Bustillo, en Ribadesella, será redistribuido a lo largo de todo el año en función de los criterios de conservación que maneja el Principado. Así lo anunció ayer el director de Patrimonio, José Adolfo Rodríguez Asensio, quien habló de "cambiar o dilatar" la temporada actual, de ocho meses y establecida desde marzo a octubre.

Rodríguez Asensio acudió a la presentación de la muestra "Un viaje planetario" en el Centro de Arte Rupestre de Tito Bustillo, donde se preguntó "cuántas personas hay hoy (por ayer) para visitar El Pindal" o el centro riosellano. Se refirió a modificar "no tanto el volumen total anual, que son varios miles, como de distribuirlo a lo mejor de otra manera". Aseguró que, en cualquier caso, las modificaciones no se introducirán de cara a la temporada de este año. Sí parece que se podrá visitar la cueva de Coímbre (Peñamellera Alta), "pero solamente para enseñar el bisonte que está grabado, una pieza hermosísima, y el vestíbulo de la cueva", describió el político. No se mostrarán los otros grabados, cuyo acceso es complicado (el propio director de Patrimonio se lesionó allí). "Hay que reptar por una gatera de unos seis metros y luego bajar por una sima", detalló, antes de asegurar que Coímbre "puede estar abierta todo el año a demanda, no sufre lo mismo que si tuviera pinturas".

Respecto a la cueva de Covaciella (Cabrales), en la que reconoció "presiones" para que el Principado la abra a las visitas, insistió en "que no se va a abrir" por motivos de conservación, como tampoco está previsto hacerlo en la cueva del Bosque, en el mismo concejo. Esta gruta, que esconde unas cabras en negro "fantásticas", según Rodríguez Asensio, "se conserva razonablemente bien, pero dada la peligrosidad de acceder a la zona donde están las pinturas necesitaría unas labores de urbanización muy grandes. Yo creo que en estos momentos no deben hacerse", concluyó. El director regional remarcó que el arte rupestre es "un patrimonio muy frágil, quizá el más frágil" y por ello están "permanentemente estudiando" determinadas variables como la humedad, la temperatura y las comunidades microbiológicas en las cavidades asturianas que son Patrimonio de la Humanidad, "pero sobre todo en aquellas que tienen visita", añadió. De las cinco incluidas en esta lista de la UNESCO, sólo Tito Bustillo, El Pindal (Ribadedeva) y la Peña (Candamo) están abiertas al público, mientras que Llonín (Peñamellera Alta) y Covaciella (Cabrales) permanecen cerradas. La riosellana admite visitantes durante ocho meses al año, la Peña de Candamo tres y El Pindal todo el año. "Hay que ver cada una de ellas en función de cómo responden a las visitas", apuntó Rodríguez Asensio antes de explicar que en su departamento tienen "todas las secuencias de todos los valores a lo largo de los años y se podrían ajustar algunos aspectos en relación con las visitas".

Con todo, aseguró que es "muy difícil", pues hay que tener presente "que la historia marca y mucho". En el caso de la cueva riosellana, el director de Patrimonio rememoró que a los pocos años de su descubrimiento, en 1968, "se hace una urbanización interna muy fuerte, con un túnel de más de cien metros". Para Rodríguez Asensio "el tema es complejo y difícil, pero con todos esos valores encima de la mesa estamos permanentemente estudiándolo". lne.es